© D.A.S.A. - 1993-2003 - Sex and Love Addicts Anonymous - Latino-América,
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La Adicción y la Recuperación
excerpted © 1992 S.L.A.A.



Ao largo del proceso de recuperaci—n de la adicci—n al sexo y al amor, nos ha resultado extremadamente œtil:

  • recordar las diferentes caracter’sticas de la adicci—n
  • practicar los doce pasos del programa de S.L.A.A.
  • identificar los s’ntomas de recuperaci—n en nosotros mismos y en los dem‡s
  • Comprobar como se cumplen las promesas de la recuperaci—n, producto de los doce pasos
  • Prepararnos a nosotros mismos para estar en condiciones de recibir los frutos del programa

Este folleto pretende bosquejar estos aspectos de la recuperaci—n y est‡ animado por el esp’ritu de transmitir nuestra fortaleza, esperanza y sabidur’a

Comprobaremos que podemos vernos retratados en algunas de las caracter’sticas que se describen a continuaci—n.

A medida que nos vamos recuperando, lo hacemos tambiŽn con respecto a algunas conductas que hab’amos descartado en un principio.

No pretendemos que estas caracter’sticas sean una lista de diagn—stico definitiva.
Sin embargo expresan la experiencia comœn de muchos de nuestros miembros.

CARACTERêSTICAS DE LA ADICCIîN AL SEXO Y AL AMOR

  1. Como no sabemos relacionarnos con los dem‡s, ni donde empieza una cosa ni termina la otra, mantenemos relaciones sexuales y/o nos vinculamos afectivamente sin conocer a las personas.
  2. Por miedo al abandono y a la soledad prolongamos y reanudamos relaciones destructivas, nos ocultamos a nosotros mismos y a otros nuestra enorme dependencia de los dem‡s y nos aislamos y sentimos cada vez m‡s separados de amigos, personas que amamos, de nosotros mismos y de Dios.
  3. El miedo a no tener suficiente amor y sexo nos lleva a buscar obsesivamente. Nos vemos en una relaci—n tras otra, a veces con varias personas al mismo tiempo.
  4. Confundimos el amor con la necesidad afectiva, con la atracci—n sexual y f’sica, con la l‡stima por alguien y/o con la necesidad de alguien a quien solucionarle los problemas o que nos solucione los nuestros.
  5. Cuando estamos solos nos sentimos vac’os e incompletos y aunque nos da miedo la intimidad y el compromiso, buscamos sin cesar relaciones ycontactos sexuales.
  6. Transformamos la tensi—n, la culpa, la soledad, la ira, la vergŸenza, el miedo y la envidia en deseos sexuales. Utilizamos el sexo o la dependencia emocional como sustitutos del cari–o, cuidado y afecto que otros obtienen en el seno de una relaci—n sana.
  7. Utilizamos el sexo y los enredos emocionales para controlar a los dem‡s.
  8. Las obsesiones o las fantas’as rom‡nticas o sexuales nos paralizan y nos impiden concentrarnos en nuestras tareas diarias.
  9. Evitamos las responsabilidades que tenemos hacia nosotros mismos vincul‡ndonos a personas que no nos corresponden o no nos hacen caso.
  10. Seguimos siendo esclavos de la dependencia emocional, del coqueteo rom‡ntico o de actividades sexuales compulsivas.
  11. Para evitar que nos hagan da–o evitamos toda relaci—n ’ntima, confundiendo la anorexia sexual y emocional con la recuperaci—n.
  12. Atribuimos cualidades m‡gicas a los dem‡s, los idealizamos y los perseguimos, para luego responsabilizarlos de que nuestras fantas’as y expectativas no se han cumplido.

Al darnos cuenta de hasta quŽ punto la adicci—n domina nuestras vidas, descubrimos cu‡n necesitados estamos de la sabidur’a colectiva y del programa que los doce pasos encarnan.

LOS DOCE PASOS DE S.L.A.A.

  1. Admitimos que Žramos impotentes ante la adicci—n al sexo y al amor, que nuestras vidas se hab’an vuelto ingobernables.
  2. Llegamos al convencimiento de que s—lo un Poder Superior a nosotros mismos podr’a devolvernos el sano juicio.
  3. Decidimos poner nuestra voluntad y nuestras vidas al cuidado de Dios tal como nosotros lo concebimos.
  4. Sin ningœn temor hicimos un inventario moral de nosotros mismos.
  5. Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano la naturaleza exacta de nuestras faltas.
  6. Estuvimos completamente dispuestos a dejar que Dios eliminase todos estos defectos de car‡cter.
  7. Humildemente le pedimos que nos liberase de nuestros defectos.
  8. Hicimos una lista de todas las personas que hab’amos ofendido y estuvimos dispuestos a reparar el da–o que les hab’amos causado.
  9. Reparamos directamente a cuantos nos fue posible el da–o que les hab’amos causado, salvo en aquellos casos en que el hacerlo les perjudicara a ellos mismos o a otros.
  10. Continuamos haciendo nuestro inventario personal y cuando nos equivoc‡bamos lo admit’amos inmediatamente.
  11. Buscamos a travŽs de la oraci—n y meditaci—n mejorar nuestro contacto consciente con Dios, tal como nosotros lo concebimos, pidiŽndole solamente que nos permitiese conocer su voluntad para con nosotros y nos diese la fortaleza para cumplirla.
  12. Habiendo experimentado un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de transmitir este mensaje a los adictos al sexo y al amor y de practicar estos principios en todos nuestros actos.
    • Los patrones individuales de la adicci—n al sexo y al amor var’an.
    • Los patrones de recuperaci—n tambiŽn.
    • Normalmente la recuperaci—n de nuestras conductas adictivas significa recobrar la posibilidad de elegir, la salud y la dignidad personal al seguir el programa de recuperaci—n de S.L.A.A.
    • A medida que damos los pasos y nos beneficiamos de los instrumentos del programa, (tales como las reuniones, el apadrinamiento, las publicaciones de A.S.A.A., el contacto telef—nico y el servicio), comenzamos a observar algunos de los siguientes s’ntomas en el camino que nos conduce a la recuperaci—n.

LOS SêNTOMAS DE LA RECUPERACIîN

  1. Tratamos de establecer una relaci—n diaria con un Poder superior, ya que nos damos cuenta de que no estamos solos en los esfuerzos por curarnos de nuestra adicci—n.
  2. Estamos dispuestos a arriesgarnos a que nos hieran, ya que nuestra fe en un Poder Superior nos ha devuelto la confianza.
  3. Renunciamos, d’a tras d’a, a nuestra estrategia vital y a nuestra obsesi—n por la bœsqueda de coqueteo sexual y rom‡ntico y de dependencia emocional.
  4. Aprendemos a evitar situaciones que puedan ponernos en peligro f’sico, moral, psicol—gico o espiritual.
  5. Aprendemos a aceptarnos y a querernos, a responsabilizarnos de nuestras vidas y a ocuparnos de satisfacer nuestras necesidades antes de involucrarnos con otros.
  6. Estamos dispuestos a pedir ayuda, nos atrevemos a arriesgarnos a que nos hieran y aprendemos a confiar y aceptar a los dem‡s.
  7. Tratamos de elevar nuestra escasa autoestima y de eliminar el malestar que se deriva de Žsta, as’ como el miedo a que nos abandonen y a la responsabilidad. Aprendemos a sentirnos c—modos con nosotros mismos en soledad.
  8. Comenzamos a aceptar nuestras imperfecciones y errores como algo propio del ser humano, corregimos nuestra vergŸenza y perfeccionismo al tratar de corregir nuestros defectos.
  9. Comenzamos a sustituir las formas autodestructivas de expresar emociones y sentimientos por la sinceridad.
  10. Somos sinceros al expresar quiŽnes somos, incorporamos una intimidad autŽntica a nuestras relaciones con nosotros mismos y con los dem‡s.
  11. Empezamos a valorar el sexo como resultado de la comunicaci—n, compromiso, confianza y cooperaci—n que se dan en el seno de la relaci—n con nuestra pareja.
  12. A medida que participamos en el proceso de restablecimiento, d’a tras d’a, vamos recuperando el sano juicio.

A medida que seguimos los pasos del programa de A.S.A.A.aumenta la esperanza de que las promesas del programa se har‡n realidad en nuestra vida.

La experiencia del programa nos dice que el paso noveno es decisivo para nuestra recuperaci—n.

A medida que participamos de lleno en el proceso de reparaci—n de da–os, de confiar en Dios y de limpieza de nuestro interior, podemos comprobar como nuestros esfuerzos se ven recompensados.

Ahora nos sent’amos verdaderamente libres del pasado.

Nos sent’amos libres de gran parte de la culpa que nuestras faltas nos hab’an ocasionado, de la vergŸenza de no haber sido consecuentes con nuestros valores.

En muchos casos los valores que cre’amos nuestros hab’an resultado ser los de otra persona y nos vimos obligados a abandonarlos o cambiarlos para as’ permitir que las semillas de nuestra integridad echaran ra’z y crecieran.

Est‡bamos viviendo vidas enriquecedoras, positivas y nuevas.

En pareja o en solitario, se nos hab’a concedido una liberaci—n espiritual de la esclavitud a la adicci—n al sexo y al amor.

Aunque no pod’amos en ningœn momento bajar la guardia, la elecci—n de alternativas resultaba ahora mucho m‡s f‡cil.

Nuestra fe en nuestra relaci—n con Dios continu— creciendo y particip‡bamos en cuerpo y alma en A.S.A.A..

ƒramos capaces de disfrutar cuando est‡bamos solos y no nos daba miedo el ser sinceros o el abrirnos a los dem‡s.

Pod’amos al fin comprender lo que significaba la dignidad personal.

A medida que utilizamos los doce pasos del programa de A.S.A.A.en nuestra recuperaci—n, nuestra autoestima crece y recibimos bendiciones que no esper‡bamos y que ni siquiera nos hubiŽramos planteado pedir.

El cap’tulo cuarto de nuestro texto fundamental, "Adictos al Sexo y al Amor An—nimos", resume as’ en quŽ consiste el proceso espiritual:

La efectividad de nuestros esfuerzos por ayudar a otro ser’a directamente proporcional al grado de "despertar espiritual" que los precedi—.

Este despertar espiritual es el resultado de haber tocado fondo y de la consecuente rendici—n, de haber adquirido la fe, de haber examinado nuestro pasado y nuestra personalidad, de haber estrechado nuestra relaci—n con Dios, de habernos responsabilizado de las repercusiones que nuestra adicci—n al sexo y al amor hab’a tenido en otros, de habernos percatado de la existencia de problemas en nuestra vida y de haber decidido abordarlos positivamente, reparando los da–os ocasionados y recurriendo al dominio espiritual a travŽs de la oraci—n frecuente y de la meditaci—n, para establecer un mayor contacto con la fuente de nuestra inspiraci—n y gracia.

Este fue el proceso por el que pudimos experimentar lo inesperado.

A travŽs de este proceso comenzamos a experimentar lo inesperado.

LA RECOMPENSA (pasajes del libro Adictos al Sexo y al Amor An—nimos)

  • Llegamos a conocer lo que es la intimidad con nosotros mismos, con Dios y con los dem‡s.
  • Descubrimos en nuestras relaciones estables una experiencia nueva y sana de sexualidad, libre de elementos adictivos.
  • En nuestras relaciones con los dem‡s, abandonamos la bœsqueda ego’sta de poder y la consecuci—n de prestigio, verdaderos motores de nuestros actos.
  • Dejaron de atraernos las carreras y los trabajos a travŽs de los cuales hab’amos buscado b‡sicamente la seguridad material a costa de nuestro desarrollo personal.
  • Tanto las experiencias de nuestro periodo de enfermedad como las de nuestro periodo de recuperaci—n, hicieron de nosotros œtiles instrumentos transmisores de salud y curaci—n.
  • Descubrimos que pod’amos consolidar nuestra recuperaci—n ayudando a otros adictos al sexo y al amor.
  • Descubrimos que la fuente de amor, de origen divino, hab’a comenzado a fluir en nuestro interior.
 
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